Ese miedo a saltar, a sentirme flotar
Poder atravesar la sala con sólo mirar
El instinto creo que me juega malas pasadas
Una voz que callo y no veo la jugada
Una cadena que me atrapa y no me deja volar
Que se ancla aquí en mi pecho y no me deja respirar
Que siempre siento unas ansias de libertad
No es fácil satisfacerlas, esto se llama precariedad
Siempre hay un maldito muro que no puedo esquivar
Nunca me propongo intentarlo derribar
El miedo al fracaso a veces me corrompe
Mi espontaneidad corre… y se esconde
Venga, tío, ven y dame mis alas
Que voy a echar a volar hasta las cataratas del Niágara
Haré de mi vida lo que a mí me apetezca
Sin preocuparme de lo que al resto le parezca
Si dejas que las preocupaciones dominen tu vida
Al final, cuando te llegue la muerte, buscarás una salida
No tendrás ningún momento genuino
Que puedas atesorar contigo en tu destino
Al barquero págale con tus monedas
Que los momentos de tu existencia no pagan la cuenta
Y ahora, por favor, permíteme volar
Bajo cualquier cielo, sobre cualquier mar