Tus amoríos de guitarras
Rozando sus curvas
Acariciando las cuerdas
Con extremada dulzura
Para venir después
Con las manos de dureza
Mostrando tu envés
Y palpando asperezas
Las notas se deslizan
Seguras en tu espacio
Se cuelan, me echan
Fuera, al inverno al raso
Me dejan sin tu abrigo
De tu piel mi amparo
Cuando antes, mi fiel amigo
Me cobijaste del otoño amargo
Me van cercando más al jaque
Mi tez ya está fría
Y tu corazón casi no late
De tu corazón
Se han vuelto dueñas
Mientras tú me das plantón
Y ellas, tan risueñas
Quién pudiera arrancar
De tus entrañas esa música
Y me volvieras a mirar
Con esa cara de completa súplica
De cuando a trompicones
Me arrancabas la ropa
Y en el suelo, a tropezones
Acabábamos con el cuerpo en la boca
Pero, cómo privar al mundo de tu arte
De tu música insaciable
Que cada noche me hace amarte
Aún a pesar de odiarte
Tendré, entonces, que conformarme
Con ser la otra, la amante
Quizás musa para inspirarte
Pero sin ser de tu corazón la reinante
