Un color sin sombra. Una manta
que no arropa. Sin las estrellas saludando, la noche no encuentra su función,
sumida en el letargo. Vacío, exento de todo sentido para ti y para… ¿mí? Para
qué mentir, tus huesos descubiertos revelan que ya dejaste morir la juventud,
cuando es tu mejor y tu peor amiga: la mejor porque te brinda la vida, la peor
porque te abandona. Mis ojos están cerrados, ya se cansaron de tanto fanatismo
y excentricidad. No consigo gobernarlos. Y tú… tú no tienes amor. Fría
esterilidad de guantes de plata, crees que la distancia te va a salvar. ¡JÁ!
Valiente ilusión te gobierna en el primer invierno de tu vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario