Cada noche pagas unos cuantos billetes para oír algún que otro verso regalado
Como el que busca que le enciendan ese "no sé qué" en su interior
Un deseo que a tu cuerpo corroe y buscas por callejones, desesperado
Para calmar tu ansia, temores y ardor
Da igual si es oscuro, sombrío, de botellas hasta arriba de sueños donde ahogar tus días
Te sientas en cualquier rincón compartido con otros de hastío repletos
Para sentir esas palabras que fluyen lentas, con delicada melodía
Que rompen tu cabeza, dando con tu cuerpo en el suelo de un tugurio de remiendos
Por tus venas corretean las palabras con un suave hormigueo opiáceo
Van calando de a poco en tu mente ya por esa voz, mermada
Para hallar en tu corazón su refugio, colándose despacio
Mientras la piel deja de ser tu límite, fundiéndote en una debacle de humo y risas rimadas
No hay comentarios:
Publicar un comentario