¿Qué harán tantas fotos y cartas quemadas?
Recuerdos de una vida arañada
Se consumen en la hoguera, y tú tan prendada
Del aroma de aquélla feliz etapa pasada
Que en cada batalla justada
Salías herida de mil estocadas apuradas
Las cicatrices las llevas cual escudo de armas
Dejando ver dónde fue tu piel mancillada
No quieres dejar pasar los días sin miramientos
Desearías poder sentir su pasión y cariño, los que nacen de dentro
Dudas una y mil veces que existan tales sentimientos
En ese corazón inestable y roto, quieres recomponerlo
Arrojarte de nuevo a las cenizas ya consumidas
Por otras mujeres que se fueron con prisas
Que se cuelen por los poros de tu piel maldita
No dejes que se queden, por favor, serás esclava de otra vida
Deja que sea la hoguera de tu olvido
Quien se encargue de sus recuerdos marchitos
Porque el dolor, por volver a vivirlo
Si una vez es malo, dos veces ya es masoquismo
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