Cada noche, a oscuras, te preguntas
"¿Qué ocurrió? ¿Acaso fallé?"
Te quedas sin respuestas
Buscando un corazón
Entre tantos traspiés
Ya no son piedras, no...
Son montañas que separan
¿Escalarlas? ¡Para qué!
Si al final de este cuento
No hay final, sino un revés
Ardor de quemazón barato
Que anidó en tu pecho dormido
Te dedicas a mirar a otra parte
Como si nada pasara
Doliéndote de a poco entre latidos
Ya las manos sin fuerza
Olvidaron el tacto de su piel
Su pelo ya no baila en la memoria
Sus labios, tu tormento...
Eran sus ojos color miel
La distancia la mides en silencios
¡Vaya tempestad de frío y quietud, cariño!
Ya no hay toques de queda
Ni mensajes en una botella
Ni siquiera de su mirada el guiño
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