No me apetece personalizar
Cuentos inexplicables
A veces irrepetibles
Y otras, impensables
Se me escapa entre los dedos
Pierde su nitidez
Si cojo las cosas y lo intento
Me miras con altivez
Es tan difícil tratar con un corazón
Que se halla inestable a mi desazón
Que ni es mío ni de nadie
Pero a todos nos tienes esperando,
¡maldición!
El aire, liviano, te sirve de excusa
Para volar alto, bien lejos
Me dejas en la tierra, sola y reclusa
Mientras te conviertes en velo de espejo
Mi hogar eras tú, tu interior
Entre el calor de tu piel fresca
Que en abrazos calmabas mi temor
Y tus labios perdían mi cabeza
Pero pasó el tiempo, y tu estupidez
La tenías guardada con mucho celo
Hasta que me la mostraste para ver
Que ya no había guardián de mis anhelos
No eres más que vacío
Enturbiando el agua más pura
A mi mente llenaste de hastío
Y a mi corazón… de dudas
Paso tras paso voy tras tu estela
Parece que no acabo de darme cuenta
Que no eres más que la llama de una vela
Que se apagará cuando yo quiera
Abriré la ventana de mis sentimientos
¿Para la suave brisa? ¡No!
Que vengan tifones, mareas y vientos
Y te lleven… ¿lejos?
No hace falta
Con que no te vuelva a ver más
Me basta, adiós lamentos
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