lunes, 6 de agosto de 2012

Indiferencia infumable


No me apetece personalizar
Cuentos inexplicables
A veces irrepetibles
Y otras, impensables

Se me escapa entre los dedos
Pierde su nitidez
Si cojo las cosas y lo intento
Me miras con altivez

Es tan difícil tratar con un corazón
Que se halla inestable a mi desazón
Que ni es mío ni de nadie
Pero a todos nos tienes esperando,
¡maldición!

El aire, liviano, te sirve de excusa
Para volar alto, bien lejos
Me dejas en la tierra, sola y reclusa
Mientras te conviertes en velo de espejo

Mi hogar eras tú, tu interior
Entre el calor de tu piel fresca
Que en abrazos calmabas mi temor
Y tus labios perdían mi cabeza

Pero pasó el tiempo, y tu estupidez
La tenías guardada con mucho celo
Hasta que me la mostraste para ver
Que ya no había guardián de mis anhelos

No eres más que vacío
Enturbiando el agua más pura
A mi mente llenaste de hastío
Y a mi corazón… de dudas

Paso tras paso voy tras tu estela
Parece que no acabo de darme cuenta
Que no eres más que la llama de una vela
Que se apagará cuando yo quiera

Abriré la ventana de mis sentimientos
¿Para la suave brisa? ¡No!
Que vengan tifones, mareas y vientos
Y te lleven… ¿lejos?
No hace falta
Con que no te vuelva a ver más
Me basta, adiós lamentos

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