Por una mirada tuya, daba minutos
Si ya eran tus labios, tocaba el orgullo
Llegando a la piel, eran suspiros
Después al Edén, pagando en murmullos
Rozando tu cuerpo, y perdiendo mi aliento
Enredando mis manos en tu pelo, brisa de viento
Besando tu... todo, robando mi cordura
Queriendo solo un poco, cantando lamentos
En una noche llena de confusión y caos, así tonta
Casi me viniste a tirar a la cara la copa
Para echarme de tu vida sin miramientos
Y yo sentada en mi cama sin entender qué es lo que toca
La claridad nunca estuvo conforme, era innombrable
Tampoco es que te cansaras de plantarme con tus desaires
La palabra clave en nuestra relación: incomprensión
Nunca llegó a ser del todo cómodo, más bien inviable
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