lunes, 1 de octubre de 2012

Amores de música


Tus amoríos de guitarras
Rozando sus curvas
Acariciando las cuerdas
Con extremada dulzura
Para venir después
Con las manos de dureza
Mostrando tu envés
Y palpando asperezas

               Las notas se deslizan
               Seguras en tu espacio
               Se cuelan, me echan
               Fuera, al inverno al raso
               Me dejan sin tu abrigo
               De tu piel mi amparo
               Cuando antes, mi fiel amigo
               Me cobijaste del otoño amargo







Con cada nueva melodía
Me van cercando más al jaque
Mi tez ya está fría
Y tu corazón casi no late
De tu corazón
Se han vuelto dueñas
Mientras tú me das plantón
Y ellas, tan risueñas






               Quién pudiera arrancar
               De tus entrañas esa música
               Y me volvieras a mirar
               Con esa cara de completa súplica
               De cuando a trompicones
               Me arrancabas la ropa
               Y en el suelo, a tropezones
               Acabábamos con el cuerpo en la boca

Pero, cómo privar al mundo de tu arte
De tu música insaciable
Que cada noche me hace amarte
Aún a pesar de odiarte
Tendré, entonces, que conformarme
Con ser la otra, la amante
Quizás musa para inspirarte
Pero sin ser de tu corazón la reinante

viernes, 28 de septiembre de 2012

Tú

Con un guiño tuyo, la luna se llena desde el cuarto menguante
En tan solo un instante
Robándole esa blancura suya
A la piel de los amantes
Que queda desnuda por culpa de unas manos locas
Que están pidiendo con el corazón en la boca
Que toda esa pasión
Halle su lugar en ese ser sin ropa

Con una medio sonrisa, esa que se esconde en tu comisura
El cielo pierde su poca cordura
Dejando caer estrellas mil en la noche
Para que te acompañen en todas tus locuras
De puntillas por un callejón en fiesta
Con tus zapatos en la mano, y un champán de marca modesta
Desfilas para vagabundos
Borrachos y putas en sus puertas

Con un desaire que describes con tu pelo negro
Se levantan los vientos
Que traen desde los lejanos puertos
Ese amor que codicias, del que se escriben cuentos
Esa ingenuidad que asoma a tus mejillas
Cuando un varón Dandy toca tus manecillas
Y el rubor tiñe con rapidez tu rostro
Dejándote encandilada, como una joya para una niña

Imaginación perdida


La censura de la mente es como un cinturón
Va apretando cada vez más hasta que te quedas sin respiración
O en este caso… sin imaginación

Las palabras no salen fluidas, sino atadas y esquivas
Menos aún lascivas
Las lees y no las sientes en tu espina

Por más que intento hablar de cualquier cosa
Salen los mismos topicazos de media hoja
¡Así no vale la pena ni la prosa!

Mira, aquí entre nos, esto es algo muerto
Aunque lo intentes, mientes, te lo apuesto
Vas a perder la mano, por modesto

Tú mejor dale al vodka, a tu copa maltrecha
Que la visitas cada noche buscando una brecha
Para escribir algo de eso, de poetas

Temas que están cansados en bocas secas
Buscas ese juego de palabras en tu libreta
Creyéndote un Sabina de media letra


Enturbias tu cabeza con humos inhalados
Escribes entonces, te crees inspirado
No ves que quien habla es un chalado deslenguado

Pasas horas en un cuarto pintado de lamentos
Con paisajes que se forman con tu humor ceniciento
Mientras los minutos te van devorando por momentos

Escribir con la ilusión del primer día
Que una fuerza te guía entre palabras vacías
Para darles un sentido, uniéndolas en melodía

Puede que ya esté todo inventado
Que por muchos que lo intentes
No sea más que otro texto desalmado

Incomprensión

Por una mirada tuya, daba minutos
Si ya eran tus labios, tocaba el orgullo
Llegando a la piel, eran suspiros
Después al Edén, pagando en murmullos

Rozando tu cuerpo, y perdiendo mi aliento
Enredando mis manos en tu pelo, brisa de viento
Besando tu... todo, robando mi cordura
Queriendo solo un poco, cantando lamentos

En una noche llena de confusión y caos, así tonta
Casi me viniste a tirar a la cara la copa
Para echarme de tu vida sin miramientos
Y yo sentada en mi cama sin entender qué es lo que toca

La claridad nunca estuvo conforme, era innombrable
Tampoco es que te cansaras de plantarme con tus desaires
La palabra clave en nuestra relación: incomprensión
Nunca llegó a ser del todo cómodo, más bien inviable

La sádica, retorcida y fascinante

La sádica, retorcida y fascinante
Que usaba las notas de amor
de sus amantes
Para componer canciones de penas
sin letras
Más que desconcertantes

Se reía, creyéndose libre
En su mesa de alabastro, cual niña
A los pobres miserables que en sus redes caían
Se les oía
esos lamentos tan tristes

Picadillo de sesera, corazón y vientre
De eso se alimenta
Se nutre, le da fuerza
Y a aquellos que desfilan por su puerta
Les da su carne de insensible
Para que la recuerden siempre

Intentabas callar
Mi boca seca de pedir perdones
Cuando
por tu puerta no hacían más que desfilar pendones
Con la lascivia en sus bocas
Y tu saliva en sus pezones

Lo que tú pensabas osadía
No era más que paganismo
Imagen de culto
Narcisista
Y hasta había quien te pagaba
Por tus artes de mano y punto

lunes, 6 de agosto de 2012

Indiferencia infumable


No me apetece personalizar
Cuentos inexplicables
A veces irrepetibles
Y otras, impensables

Se me escapa entre los dedos
Pierde su nitidez
Si cojo las cosas y lo intento
Me miras con altivez

Es tan difícil tratar con un corazón
Que se halla inestable a mi desazón
Que ni es mío ni de nadie
Pero a todos nos tienes esperando,
¡maldición!

El aire, liviano, te sirve de excusa
Para volar alto, bien lejos
Me dejas en la tierra, sola y reclusa
Mientras te conviertes en velo de espejo

Mi hogar eras tú, tu interior
Entre el calor de tu piel fresca
Que en abrazos calmabas mi temor
Y tus labios perdían mi cabeza

Pero pasó el tiempo, y tu estupidez
La tenías guardada con mucho celo
Hasta que me la mostraste para ver
Que ya no había guardián de mis anhelos

No eres más que vacío
Enturbiando el agua más pura
A mi mente llenaste de hastío
Y a mi corazón… de dudas

Paso tras paso voy tras tu estela
Parece que no acabo de darme cuenta
Que no eres más que la llama de una vela
Que se apagará cuando yo quiera

Abriré la ventana de mis sentimientos
¿Para la suave brisa? ¡No!
Que vengan tifones, mareas y vientos
Y te lleven… ¿lejos?
No hace falta
Con que no te vuelva a ver más
Me basta, adiós lamentos

sábado, 30 de junio de 2012

Libérate


Una jaula, ahí es donde te retengo. Entre las cuatro paredes de la habitación de mi mente, bajo el oscuro cielo en el valle de mi memoria, sobre el frío suelo de mis emociones, así te retengo yo en mi cabeza. Me susurras, pidiendo un rescate de oro maldito, poniéndome trampas en mis sueños repletos de ti, hasta que mis ojos deciden abrirse quitándote la nitidez, como el que tira agua a un cristal y lo deja secar al sol. Así eres tú conmigo, pues, como te retengo en la prisión de mi cuerpo, me haces pagar el arrendo. Espero que, al menos, y por cortesía, me vayas abandonando con cada lágrima derramada, hasta que de ti no me quede más que un vano recuerdo marchito. Mi piel parece de hormigón, mis huesos de acero, mi corazón… ¡Ay! Mi corazón se ha hecho veneno con tu dulce quemazón de aguardiente barato. Directamente de la botella te bebí, sin pensar en la resaca que me dejarías, a saber por cuánto tiempo habré de pagarte la cuenta… Pero, ya te digo, sigue luchando por salir. A veces, cuando te pienso, me duele la cabeza de tanto que intentas escapar, raspando los muros acorazados con tus afiladas uñas de cuervo (pues cual pájaro carroñero te cerniste sobre mí). Pero estoy tranquila, porque sé que el día que me de cuenta de que hay una ventana en las paredes de mi mente, será cuando corra el viento libre sin tu presencia, refrescando mi cabeza de tu perfume de indiferencia y escepticismo hacia la vida.